Cada vez son más los colegios donde los niños, guiados por sus profesores, practican la meditación y relajación.

Es de sobra conocido por todos, los efectos beneficiosos que aportan las técnicas de relajación y meditación a todas las personas.

Sin embargo, nunca se había pensado en aplicarla en los niños.

Numerosos estudios e investigaciones han demostrado la conveniencia de empezar a utilizar estas técnicas cuanto antes, a los niños, cuando su cerebro es más plástico y receptivo.

Según el psicólogo Mark Greenberg, “los beneficios de este tipo de prácticas son: el aumento de la capacidad de calmarnos, la disminución del estrés y de la ansiedad, la potenciación de la atención y el aumento de la capacidad de percepción y de la memoria“.

La relajación y meditación, permite a los niños regular las emociones negativas, como la ira, la agresividad o el estrés, tendiendo a desarrollar mecanismos estratégicos para el control de ciertas conductas y así poder reducir significativamente síntomas relacionados con el miedo y la ansiedad, o síntomas depresivos.

Si la meditación tiene solo consecuencias favorables ¿por qué no empezar a entrenarnos en ella cuanto antes?

En numerosas escuelas de Estados Unidos, lleva años aplicándose el programa Quiet Time (QT), promovido por el cineasta neoyorkino David Lynch.

En todos los centros en los que se ha aplicado, ha contribuido a reducir problemas como la violencia y el acoso escolar, así como a mejorar de manera importante los resultados académicos.

Luis López, doctor en Psicopedagogía y autor del libro “Meditación para niños“, es quien promueve en España el Programa TREVA (Técnicas de Relajación Vivencial Aplicadas al Aula), que se ha implantado ya en más de 50 centros escolares españoles.

Al volver del recreo, los niños, guiados por sus profesores dedican 15 minutos a relajarse.

Según señala el Dr. López, cuatro son los objetivos que se tratan de lograr con este método:

  • incrementar el rendimiento académico de los alumnos,
  • mejorar su salud,
  • hacer mejor la convivencia en las aulas y
  • educar la interioridad de los chicos.

De lo que se trata es de enseñar a los niños técnicas que les permitan trabajar los siguientes aspectos:

  1. Atención. Llegar a prestar atención a si mismo a tres niveles: sus pensamientos, sus emociones, su cuerpo.
  2. Respiración. Aprender a identificar y a realizar las fases y las zonas que intervienen en la respiración.
  3. Visualización. Aprender a representarse en su cabeza cualquier objeto o escena con objetivos diversos.
  4. Voz y habla. Aprender a expresar con palabras lo que nos pasa por dentro.
  5. Relajación. Aprender a relajar todo el cuerpo, todos los músculos.
  6. Conciencia sensorial. Tomar conciencia de los estímulos exteriores: sonidos, olores, texturas, colores…
  7. Postura. Aprender cuáles son las posturas correctas y saludables.
  8. Energetización. Saber expresar el mundo interior a través del gesto y el movimiento.
  9. Movimiento. Aprender a ralentizar el movimiento y trasladarse de una postura a otra con absoluto control.

¿Cómo se puede guiar a los niños en casa para que aprendan herramientas de meditación y relajación con el fin de que las integren en su día a día habitual?

Aunque ello depende de su edad, existen métodos fáciles para hacer que se inicien. Por ejemplo, entre los 2 años y medio y los 6 años, lo ideal es introducir herramientas mediante “juegos de relajación”, como los cuentos, con entornos tranquilos y silenciosos al ir a la cama para facilitar la transición al sueño; mientras que de 7 a  9 años, lo ideal es ir dejando los cuentos y centrarse en instrucciones enfocadas en el control de la respiración, las sensaciones corporales, etc.

Se pueden seguir unas pautas sencillas que contribuyan a facilitar un ambiente de relajación y eliminación de la ansiedad, como usar canciones para ir a la cama, colocar una luz tenue en la habitación que cree un ambiente de relajación y facilite el sueño, practicar algunas posiciones sencillas de yoga, permitirles leer o contarles un cuento en el que se haga referencia a las sensaciones de su cuerpo, a los olores…

La meditación para niños tiene como objetivo principal saber escuchar y centrar toda la atención en lo que se está escuchando. Que aprendan a centrar su atención en algo concreto, que puede ser un pensamiento, un objeto, su cuerpo…

La imaginación y la creatividad son herramientas poderosas para los niños, por lo que incentivarlos a crear sus propios personajes los ayudará a sentirse integrados a la dinámica. Al menos una planta, un árbol, un animal o un elemento de la naturaleza. El objetivo es que puedan recuperar de la memoria los sonidos, los olores, los sabores del cuento.

Si tienes niños o eres educador y estás interesado en este tema, puedes adquirir el libro “Meditación para niños” de Luis López. Dirigido tanto a padres como a psicólogos y educadores. Contiene ejercicios sencillos y divertidos para que el pequeño tome consciencia de su postura, sus movimientos y su respiración, y descubra cómo construir un lugar de paz en su interior.

Los niños que practican habitualmente la meditación son menos impulsivos, ponen distancia entre sus pensamientos y sus emociones y conservan la calma ante situaciones estresantes. También desarrollan la empatía, disfrutan de una mente más clara y mejoran su capacidad de concentración y la calidad de sus decisiones.

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Meditación para niños, la última innovación en los colegios
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