«Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria.» (Proverbio ayurveda)

Cada vez existen más estudios e investigaciones que demuestran la relación entre la alimentación y el cáncer.

Según los especialistas, del 90 al 95 % de los cánceres diagnosticados se deben a factores ambientales y al estilo de vida no saludable, o sea, SE PUEDEN PREVENIR.

Uno de los factores más importantes a tener en cuenta, es la alimentación.

La mayoría de nosotros no prestamos atención a lo que comemos, ignorando que aumentar el consumo de frutas, vegetales y otros productos saludables previene el daño del ADN de las células, favorece la reparación del ADN y el recambio celular, suprime la expresión de oncogenes (genes del cáncer), regula y potencia la actividad del sistema inmunológico y regula los niveles de algunas hormonas, como los estrógenos, que, en altas concentraciones, activan el desarrollo de tumores malignos.

Hay alimentos que favorecen el desarrollo de ciertos tipos de cánceres y otros que impiden su aparición, lo frenan e incluso lo curan. 

Son alimentos que contribuyen a prevenir el desarrollo del cáncer, a luchar contra él y a potenciar el tratamiento médico.

Por el contrario, algunos alimentos que hay que procurar evitar o, al menos, reducir su consumo, son las carnes (por su alto contenido en colesterol) y los alimentos que tengan muchas grasas y calorías, así como los conservantes y edulcorante.

El cuerpo está equipado con toda una serie de mecanismos para la detección y el bloqueo de ese tipo de células defectuosas que se pueden generar en nuestro organismo y desarrollar un tumor. Nuestras defensas naturales desempeñan un papel fundamental en la lucha contra el cáncer.

 

 

ALIMENTOS CONTRA EL CÁNCER

Algunos de los alimentos que consumimos normalmente tienen propiedades que nos pueden proteger frente al cáncer. Conviene, por tanto, abusar de ellos.

Entre ellos se encuentra:

  • Aceite de oliva virgen extra: sus compuestos polifenólicos ayudan a combatir el cáncer incluso en sus etapas más agresivas. Si no lo quieres utilizar para todo, úsalo siempre para aliñar las ensaladas que deberías tomar todos los días, utilizando los ingredientes que se han demostrado muy efectivos en la lucha contra el cáncer.
    El aceite de oliva es un poderoso antioxidante que nos ayuda a  controlar la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre, disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y previene el Alzheimer.
  • Tomate, (el licopeno inhibe la proliferación de las células cancerígenas) lechuga, cebolla (recuerda siempre el dicho: “la cebolla hace llorar al cáncer”).  Acostúmbrate a tomar todos los días una ensalada con estos ingredientes y con aceite de oliva virgen extra.
  • Cebolla:  por su gran poder antiinflamatorio,  juega un papel fundamental en la prevención y tratamiento de los cánceres del sistema digestivo (esófago, estómago y colon), de mama, leucemia, colon y próstata.
    La cebolla, sobre todo la roja, es rica en quercitina que ayuda a disminuir los efectos secundarios producidos por la quimioterapia.
  • Ajo: es el “medicamento” más eficaz para prevenir y luchar contra múltiples enfermedades. Notarás una mejora evidente en tu salud si acostumbras a tomar todos los días un diente de ajo crudo, preferiblemente con el estómago vacío. Puedes ver aquí como tomar ajo crudo sin que te afecte su fuerte sabor y olor.
  • Brócoli, Col y Coliflor: su alto contenido en  isotiocianatos, provoca la eliminación de proteína del gen p53 defectuoso responsable del crecimiento anormal de las células.
    Los componentes de estos vegetales protegen de los radicales libres que dañan el ADN de las células.
    También actúan contra los compuestos químicos cancerígenos, ayudan a retardar el crecimiento de tumores e inducen el suicidio de las células cancerosas.
  • Orégano: el carvacrol presente en el orégano, induce al suicidio a las células tumorales, apoptosis) en varios tipos de cánceres.
  • Centeno y Cebada: su fibra acelera el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el desarrollo del cáncer de páncreas, colon y estómago.
  • Soja: su alto contenido en proteínas e isoflavonas combate el efecto estimulante de los estrógenos sobre el organismo, por lo que previene y frena el crecimiento del cáncer de mama, de útero o de ovario.
    Las isoflavonas se pierden durante el proceso de obtención de la salsa de soja y el aceite de soja, sin embargo son abundantes en la leche de soja y el tofu.
    Con el consumo de 100 gramos de soja al día, se obtienen los 25 mg de isoflavonas necesarios para
    prevenir varios tumores.
    Las mujeres que han padecido cáncer de mama deben limitar el consumo de productos de soja
  • Cúrcuma: La cúrcuma es un potente antiinflamatorio, debido a su contenido de curcumina la cual protege el organismo de sustancias perjudiciales.
    De esta manera inhibe el crecimiento de varios tumores malignos e impide que formen nuevos vasos sanguíneos, produce la muerte de las células cancerosas por apoptosis y potencia el efecto de la quimioterapia.
    La pimienta negra posibilita la asimilación de la cúrcuma por el organismo.
    Conoce como actúa la cúrcuma contra el cáncer haciendo click aquí.
    * Tip Disuelve una cucharadita de cúrcuma en media cucharada sopera de aceite de oliva y una pizca de pimienta negra. Condimenta con este aliño anti-cáncer las verduras al vapor y las ensaladas.
  • Granada: Una de las frutas más nutritiva y rica en antioxidantes, potasio, calcio, magnesio, cobre, zinc, manganeso y vitaminas B, C y E.
    Estimula el sistema inmune y obliga a “suicidarse” a las células tumorales.

    Su jugo se utiliza desde hace miles de años en la medicina persa ya que posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y permite la eliminación de sustancias cancerígenas del organismo.
    El jugo de granada libera más polifenoles que la fruta consumida entera, por lo que tiene un mayor efecto anti-cáncer.
    Es principalmente efectiva contra el cáncer de próstata. Al combinarse con la soja se potencian sus efectos.
    Tanto para la prevención como para la lucha contra el cáncer se recomienda el consumo de 250 mililitros de zumo de granada cada día.
  • Setas: Las setas contienen una sustancia llamada lentinano que, al combinarse con otros polisacáridos, estimula el sistema inmunológico y favorece la eliminación de células cancerígenas.
    Las más comunes son las trufas, shiitake, matsutake, kawaratake, enoitake, oreja blanca, seta del cardo y el champiñón del sol.
    En Japón desde hace más de 30 años seutilizan asociadas a la quimioterapia para tratar el cáncer de colon y el de estómago.
    Refuerzan el sistema inmune para luchar contra el cáncer.
  • Té verde: es un poderoso antioxidante y puede ser una parte importante de una dieta contra el cáncer.
    El té verde es una infusión que se prepara con las hojas y brotes del arbusto Camellia Sinensis, que son sometidas a procesos de deshidratación, secado y enrollado. La ausencia de fermentación hace que sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, neuroprotectoras y calmantes se mantengan intactas.
    El té verde bloquea la invasión de los tejidos y la angiogénesis. Su alto contenido en polifenoles y antioxidantes evita la multiplicación y división de las células cancerígenas.
    El té verde contiene numerosos polifenos llamados catequinas. Uno de ellos, el epigalocatequina galato o EGCG, es una de las moléculas nutricionales más poderosas contra la formación de nuevos vasos sanguíneos por parte de las células cancerosas, indispensables para que se desarrollen metástasis.
    Después de tomar dos o tres tazas de té verde hay gran abundancia de EGCG en la sangre que se propaga por todo el cuerpo sirviéndose de los capilares, y así rodea y nutre a todas las células del organismo.
    El EGCG se deposita sobre la superficie de cada célula y bloquea los interruptores (los «receptores») cuya función es dar la señal que permite que células extrañas, como son las células cancerosas, penetren en los tejidos circundantes.
    El EGCG también es capaz de bloquear los receptores que emiten la señal de formación de nuevos vasos.
    Una vez que las moléculas de EGCG bloquean los receptores, estos ya no pueden responder a las órdenes que emiten las células cancerosas a través de los factores de inflamación de invadir tejidos colindantes y de fabricar los nuevos vasos que se necesitan para el crecimiento de un tumor.
    El té verde actúa también como desintoxicante del organismo, ya que activa los mecanismos del hígado capaces de eliminar más rápidamente las toxinas cancerosas del organismo.
    Se ha demostrado que bloquea los efectos de las sustancias químicas cancerígenas responsables del cáncer de mama, pulmón, esófago, estómago, páncreas, piel y colon.
    Una investigación realizada en el año 2006 en Japón, mostró que los adultos que consumían tres o más tazas de té verde al día durante años presentaban un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer.
    Los investigadores informan que un químico no tóxico que se encuentra en el té verde, el galato de epigalocatequina-3, actúa contra la uroquinasa (una enzima crucial para el crecimiento del cáncer). Una taza de té verde contiene entre 100 y 200 miligramos (mg) de este ingrediente antitumoral.
    Es un excelente diurético. Ayuda al riñón a eliminar toxinas, por lo que es muy útil para eliminar los restos tóxicos de la quimioterapia.
    Potencia el efecto de la quimio y la radioterapia en las células cancerosas
  • Espinacas: como la mayoría de las verduras de hoja verde, son buenas fuentes de los antioxidantes beta-caroteno y luteína, que limitan el crecimiento de muchos tipos de células cancerosas.
  • Algas: su gran concentración de fucoidinas y glucanos, las convierte en un alimento con gran poder anticancerígeno.
    Las fucoidinas, de gran efecto antiinflamatorio, inducen apoptosis (suicidio) en las células cancerosas e inhiben el desarrollo de metástasis en el cáncer de mama.
    Los glucanos, estimulan el sistema inmunitario y potencian los efectos de la quimioterapia y la radioterapia.
    Las algas comestibles más utilizadas son wakame, kombu, dulse, arame y nori.
    Puedes incluirlas en sopas, caldos y ensaladas. Combinadas con legumbres y verduras son una gran fuente de nutrientes.
  • Nueces, avellanas, almendras, pipas de girasol: son una gran fuentes de proteínas y también contienen vitaminas B y E, y minerales como el magnesio, manganeso, selenio y zinc.
    Con una pequeña cantidad nos aseguramos un buen aporte de antioxidantes y antiinflamatorios.
  • Frutos rojos, (fresas, moras, arándanos, cerezas y grosellas): contienen antocianidinas, flavonoides, polifenoles, entre otros potentes fitoquímicos con propiedades biológicas como antioxidantes, anticancerígenos (especialmente contra cáncer de mama, próstata, colon y estómago) antiinflamatorios e inhibidores de procesos neurodegenerativos.
    Sus antioxidantes y flavonoides limpian los radicales del cuerpo, responsables del daño de las células.
    Son sustancias antiangiogénicas
    (evitan las metástasis).
    Las propiedades de los frutos rojos se inhiben si se toman junto a la leche o derivados, por lo que el típico postre de fresas con nata no va a aportar ningún beneficio a nuestra salud.
  • Manzanas: diversos estudios e investigaciones (Instituto Mario Negri de Milán (Italia), y publicado en la revista Annals of Oncology), demuestran que consumirlas regularmente previene de manera importante  el riesgo de padecer  cáncer de esófago, ovárico, el colo-rectal, de próstata, mama y piel. 
    Las manzanas presentan actividad anticáncer y actúan frenando el crecimiento de las células tumorales e induciendo el suicidio de éstas.
    Las manzanas destacan por su capacidad antioxidante y antiinflamatoria, características muy útiles para luchar contra el cáncer.
    La manzana es especialmente útil en los tumores de mama, pues ayuda a regular los niveles de hormonas. Deben su actividad antitumoral a su riqueza en polifenoles: catequinas, proantocianidinas, ácido clorogénico y flavonoides tipo quercetina.
    Las manzanas son una de nuestras mayores fuentes de flavonoides de la dieta

    Su piel contiene ácido ursólico que inhibe el crecimiento de varios tumores al inducirles apoptosis, impide la invasión tumoral y las metástasis. Por tanto, procura consumirlas bien lavadas sin pelar.
  • Cítricos: Naranjas, Mandarinas Limones, Pomelos: Se caracterizan por sus poderosas
    propiedades anti-cáncer. Su consumo disminuye el riesgo de aparición de cáncer de esófago, boca, estómago, laringe y faringe, así como leucemia.
    Activan el sistema inmunológico y sus mecanismos de eliminación de sustancias cancerígenas. Inducen apoptosis en los tumores.
    El uso de cítricos ha demostrado ser útil para tratar multitud de cánceres: ovario, mama, esófago, estómago, colon, cerebro, riñón.
    Previenen los daños en el ADN provocados por la quimioterapia.
    La incidencia de cáncer disminuye cuando se consumen cítricos de manera regular. De modo que todos los días deberíamos consumirlos, ya sea limón, naranja, mandarina o pomelo, tanto en fruta fresca como en zumo.

    Una buena prevención para múltiples enfermedades es tomar cada día el zumo de un limón en medio vaso de agua tibia.
  • Uvas: actúan previniendo que el cáncer comience o se propague.
    La piel de las uvas rojas es una fuente particularmente rica de un antioxidante llamado resveratrol.
    El jugo de uva y el vino tinto también contienen este antioxidante.
    Según el Instituto Nacional del Cáncer, el resveratrol puede ser útil para evitar que el cáncer comience o se propague.
    Los estudios de laboratorio han encontrado que limita el crecimiento de muchos tipos de células cancerosas.
    No te olvides de consumir las uvas con piel y pepitas.
  • Chocolate negro:  (85% de cacao): Contiene antioxidantes, proantodanidinas y polifenoles que frenan el crecimiento de las células cancerosas y limitan la angiogénesis (metástasis).
    Procura consumir 20 g al día
  • Lentejas, Garbanzos, Judías, Guisantes: Ricos en fibra e inhibidores de las proteasas que ayudan a luchar contra el cáncer.
  • Pescado: una gran fuente del ácido graso omega 3.
    Estos ácidos grasos inhiben la inflamación que precede al desarrollo de los cánceres, potencian los efectos positivos de la quimioterapia y disminuyen sus efectos adversos, impiden la división de las células cancerosas en el hígado, estimulan la apoptosis de las células defectuosas y, en general, actúan como nuestros protectores contra el cáncer, principalmente los de mama, próstata, riñón y colon.
    Son especialmente ricos en ácidos grasos omega-3 especies como el salmón, atún, caballa, sardina, trucha de río, anchoas y arenque.

 

¿QUÉ PASA CON LAS CARNES?

Siendo la carne una importante fuente de proteínas ¿por qué cada vez más investigadores la relacionan con la aparición del cáncer y aconsejan limitar su consumo?

La carne sería un excelente alimento si los animales estuvieran criados y alimentados en condiciones óptimas, en libertad y comiendo pastos o alimentos naturales.

Sin embargo, hoy, las aves y el ganado que crecen en criaderos son alimentados con productos enriquecidos con estrógenos y otras sustancias químicas que tienen efectos cancerígenos en nuestro organismo.

Así la carne de las aves alimentadas con maíz contienen altos niveles de ácidos grasos omega-6, que favorecen la inflamación relacionada con el crecimiento de los tumores malignos.

Lo ideal sería consumir carne de animales criados al aire libre y con alimentos orgánicos y saludables, pero como esto no está al alcance de todos, lo que podemos hacer es limitar su consumo y reducir sus posible efectos nocivos con una dieta que abuse de las frutas y verduras.

Normalmente hablamos de carne blanca cuando nos referimos a aves como el pollo y de carne roja cuando proviene de mamíferos como las vacas.

La primera contiene una baja concentración de grasas y proteínas vitales para determinados procesos
metabólicos, mientras la segunda contiene hierro, vitamina B12 y zinc, por lo cual activa el sistema inmunológico e influye en el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Necesitamos proteínas y aunque existen otras fuentes, como las vegetales, no tenemos por qué privarnos de las carnes.

No tienes que evitar la carne si no comerla de manera que enriquezca el organismo en vez de dañarlo.

No dejes de comer carne, pero procura que el mayor porcentaje de tu dieta esté formado por frutas, verduras y pescado.

A la hora de comer carne, puedes seguir estos consejos:

A. Según diferentes organizaciones internacionales de la salud el consumo de carnes rojas no debe  sobrepasar los 80 gramos al día. Siempre que puedas sustitúyela por aves, pescado y huevos orgánicos.

B. Si te es posible, procura consumir carne de animales que hayan sido criados al aire libre, en movimiento y alimentados con pastos naturales.

C. Evita el consumo de carnes conservadas pues incrementan la aparición de cáncer colorrectal, mama y próstata, entre otros.

D. Reconoce y elige los cortes menos magros de la carne, siempre opta por carne fresca y evita el exceso de colesterol.

E. Cocina la carne a fuego medio o al calor indirecto para que no esté expuesta a altas temperaturas.  Limita la fritura y la parrilla.

F. Al freir, voltea la carne con frecuencia y utiliza pinzas o una espátula para evitar la liberación de los jugos que al recibir el calor directo pueden contener sustancias cancerígenas.

ALIMENTOS A EVITAR

Se ha demostrado científicamente que algunos alimentos aumentan sustancialmente el riesgo de padecer cáncer.

Son alimentos que están en nuestro día a día y que tampoco es necesario suprimir por completo a menos que tengas un cáncer ya diagnosticado.

Si tienes cáncer, convendría eliminarlos de tu dieta.

De todos modos, como medida preventiva contra el cáncer, conviene no abusar de ellos:

1. Organismos genéticamente modificados (GMO)

Se ha demostrado que tanto los GMO como los productos químicos utilizados para su cultivo, provocan tumores en el organismo. Pero los transgénicos están en todas partes, incluso en la mayoría de los derivados de alimentos a base de maíz o soja.

Sin embargo, se pueden evitar consumiendo alimentos orgánicos certificados y verificados o cultivados sin necesidad de acudir a la biotecnología.

Procura consumir alimentos de temporada.

2. Carnes procesadas

Los productos cárnicos procesados, como carnes frías, mortadelas, tocino, salchichas… contienen conservantes químicos que pueden causar cáncer. Tanto el nitrito como el nitrato de sodio se han relacionado con un aumento significativo del riesgo de cáncer de colon y otros tipos de cáncer, así que asegúrate de elegir productos de carne curada sin nitratos, y preferiblemente de fuentes alimentadas con pasto.

3. Refrescos

Al igual que las carnes procesadas, se ha demostrado que los refrescos pueden provocar cáncer. Aderezados con azúcar, productos químicos y colorantes, los refrescos acidifican nuestro organismo y alimentan las células cancerígenas.

4. Azúcar y sacarina

Alimentan a las células cancerígenas, sin azúcar no sobreviven.

Pueden sustituirse por edulcorantes como Estevia o Sirope de Agave, de bajo índice glucémico y ya de venta en todos los supermercados.

El azúcar que tienen de por sí muchos alimentos, como las frutas, no es nocivo, es indispensable para nuestro organismo que necesita cierta cantidad de azúcar para realizar sus funciones.

Procura elegir productos sin azúcar añadido, son los realmente peligrosos.

Las galletas, tortas, pasteles, refrescos, jugos, salsas, cereales y muchos otros alimentos populares, la mayoría procesados, contienen fructosa y otros azucares refinados, lo que explicaría el por qué las tasas de cáncer están en aumento.

Es aconsejable reducir el consumo de azúcar al mínimo, es imprescindibles para las células cancerosas, no se lo des.

5. Harina blanca refinada

Es un ingrediente común en los alimentos procesados, pero su exceso de contenido de hidratos de carbono es un grave motivo de preocupación.

Un estudio publicado en la revista ‘Cancer Epidemiology’, encontró que el consumo regular de carbohidratos refinados se relacionó con un aumento del 220% del cáncer de mama entre las mujeres.

Además se ha demostrado que los alimentos con alto índice glucémico aumentan rápidamente los niveles de azúcar en la sangre, algo que por consiguiente alimenta directamente el crecimiento de células cancerosas.

Procura utilizar harina y pan integral

6. Salmón de piscifactorías

Según el Dr. David Carpenter, director del Instituto para la Salud y el Medio Ambiente de la Universidad de Albany, EEUU, el salmón de piscifactoría es otro alimento con alto riesgo de cáncer.

De acuerdo con las investigaciones de Carpenter, el salmón cultivado no solo carece de vitamina D, sino que a menudo está contaminado con productos cancerígenos, retardantes, pesticidas y antibióticos.

7. Aceites hidrogenados

Se suelen utilizar para conservar los alimentos procesados y mantenerlos estables.

Pero estos aceites modifican la estructura y la flexibilidad de las membranas celulares en todo el cuerpo, lo que puede conducir a una serie de enfermedades debilitantes como el cáncer.

Algunos fabricantes están eliminando gradualmente el uso de estos aceites y sustituyéndolos con aceite de palma y otras alternativas más seguras, pero todavía las grasas trans son ampliamente utilizadas en los alimentos procesados

A MODO DE CONCLUSIÓN

Ya está comprobado que existe una relación directa entre la nutrición y la prevención del cáncer.

Nuestra dieta occidental se caracteriza por el predominio de azúcares refinados, harinas blancas, alimentos fritos, carnes rojas y embutidos, mientras que carece de suficientes cantidades de vegetales, frutas y fibra.

Esta forma de alimentación puede favorecer la acumulación de sustancias cancerígenas, potenciar el desarrollo de los tumores y entorpecer el funcionamiento del sistema inmunológico.

Pero, como ves, una alimentación variada, con predominio de frutas y verduras, va a hacernos más resistentes no solo al cáncer, sino a múltiples enfermedades.

 

OTROS CONSEJOS

  1. Toma mucha agua, aproximadamente dos litros cada día, esto te ayudará a eliminar las toxinas de tu cuerpo además de favorecer el funcionamiento de todos tus órganos.
  2. Para tener una dieta saludable debes consumir 5 o más porciones de frutas y vegetales diariamente, legumbres y cereales no refinados.
  3. Limita tu consumo de carnes rojas y aumenta la ingestión de pescados, aves y huevos.
  4. Evita los dulces y en general el consumo de azúcares, harinas blancas, cereales refinados y azucarados pues favorecen los procesos inflamatorios relacionados la proliferación de las células cancerígenas.
  5. Evita los alimento fritos, la comidas basura, los embutidos y alimentos pre-elaborados a los cuales se añaden conservantes.
  6. No consumas alimentos quemados, especialmente carnes y pescados puesto que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer gástrico.
  7. Experimenta la cocina al vapor y a la plancha, es más saludable.
  8. Utiliza métodos de conservación adecuados así impedirás la proliferación de microorganismos con
    efecto cancerígeno.

 

¿Te gusta lo que lees? Forma parte de Lo que Buscaba para recibir las últimas publicaciones y contenido exclusivo. Como regalo de bienvenida recibirás GRATIS la guía de ALIMENTOS CONTRA EL CÁNCER

Alimentos contra el cancer
4.4 (88%) 5
¿Puedes compartir este artículo en tus redes sociales? Es muy sencillo, solo tienes que hacer click en la red donde lo quieras compartir. Gracias